POLEAS NÁUTICAS

Las poleas náuticas permiten guiar los cabos, cambiar su dirección y configurar aparejos que facilitan el manejo de las velas. Para elegir una polea adecuada hay que valorar la maniobra, la carga prevista, el diámetro del cabo y el sistema de rodamiento.

¿Qué tipos de poleas náuticas existen?

Las poleas náuticas pueden diferenciarse por el número de roldanas, el sistema de fijación o las funciones que incorporan. Entre las configuraciones más habituales se encuentran: 

  • Poleas simples: incorporan una roldana y se emplean para reenviar un cabo o formar parte de aparejos sencillos.
  • Poleas dobles: cuentan con dos roldanas dentro de un mismo conjunto y se utilizan, entre otras aplicaciones, para configurar aparejos con varios tramos de cabo y obtener determinadas relaciones de desmultiplicación. 
  • Poleas triples: integran tres roldanas y permiten crear aparejos con varias partes de cabo. Pueden encontrarse, por ejemplo, en determinadas configuraciones de escota o sistemas de regulación. 
  • Poleas con arraigo: disponen de un punto adicional en el que fijar el extremo de un cabo.
  • Poleas con mordaza: combinan la polea con un mecanismo que permite retener y liberar la línea durante la regulación.
  • Poleas de reenvío y de pie de mástil: permiten cambiar la dirección de drizas y otras líneas para conducirlas hacia organizadores, stoppers, mordazas o winches, según la configuración de la maniobra. 
  • Poleas ratchet: añaden resistencia al giro en un sentido para facilitar el control manual de ciertas líneas, especialmente en vela ligera.

La presencia de dos o tres roldanas no determina por sí sola la desmultiplicación obtenida. Esta depende de cómo se monte el aparejo y del número de tramos de cabo que soportan la carga.

¿Cómo funcionan y cuáles son los principales usos de las poleas en barcos?

Una polea conduce el cabo alrededor de una roldana para modificar la dirección de tiro. Cuando varias poleas se combinan formando un aparejo, pueden proporcionar ventaja mecánica y reducir el esfuerzo necesario para desplazar una carga. A cambio, habrá que cobrar una mayor longitud de cabo y asumir las pérdidas causadas por la fricción.

Las poleas para vela intervienen en maniobras como las escotas, las drizas, la contra de la botavara, el cunningham o determinados sistemas de trimado. También ayudan a ordenar la cubierta y a dirigir cada línea hacia el lugar desde el que se va a manejar.

Antes de comprar una polea conviene comprobar:

  • La carga máxima de trabajo indicada por el fabricante.
  • El diámetro y el tipo de cabo admitidos.
  • El diámetro de la roldana y su compatibilidad con la línea.
  • El sistema de fijación: grillete, cabo o estrobo textil, cáncamo o base, según el diseño de la polea. 
  • La orientación y el ángulo con el que el cabo entrará y saldrá.
  • La exposición al agua salada, los rayos UV y el uso continuado.

La polea debe combinarse con unos cabos para embarcaciones de diámetro y construcción compatibles. Si la línea debe quedar bloqueada después del reenvío, también puede ser necesario incorporar mordazas náuticas adecuadas para ese cabo y para la carga de la maniobra.

¿Cómo elegir el rodamiento adecuado para las poleas para veleros?

El sistema de rodamiento influye en la fricción, la capacidad de carga y el comportamiento de las poleas para veleros. No existe una opción válida para todas las maniobras, por lo que es necesario consultar la ficha del modelo.

Cojinete liso

La roldana se apoya principalmente sobre un cojinete liso o casquillo, en lugar de utilizar un rodamiento de bolas como apoyo principal. Este tipo de sistema se utiliza en distintas configuraciones y puede ofrecer un buen comportamiento bajo carga, dependiendo del diseño de la polea y de la maniobra prevista. 

Rodamiento de bolas

Las bolas reducen el rozamiento y favorecen una respuesta fluida en líneas sometidas a ajustes repetidos. Se utiliza habitualmente en maniobras dinámicas, aunque su carga de trabajo admisible depende del diseño concreto de cada polea.

Rodamiento de rodillos

Los rodillos ofrecen una superficie de apoyo distinta y algunos fabricantes los incorporan en poleas destinadas a trabajar eficientemente bajo cargas elevadas. Ciertos diseños combinan rodillos para las cargas radiales y bolas para controlar los esfuerzos laterales.

Para comparar modelos deben revisarse conjuntamente la carga de trabajo, la carga de rotura publicada, el diámetro máximo del cabo, el tamaño de la roldana y el tipo de fijación. La carga de rotura no debe utilizarse como carga normal de servicio.

En maniobras críticas o cuando se sustituye una polea sin conocer las cargas reales, conviene seguir las instrucciones del fabricante y solicitar la revisión de un profesional cualificado. Asimismo, es recomendable inspeccionar periódicamente roldanas, ejes, fijaciones y cabos para detectar holguras, deformaciones o desgaste.